El
gas natural se extrae de pozos subterráneos o submarinos, proceso de extracción
muy similar al del petróleo. Posteriormente se le extrae el exceso de agua,
así como también sus impurezas.
Como generalmente los yacimientos de gas natural están alejados de las zonas
urbanas, se debe transportar a través de un tubo subterráneo, denominado gasoducto
(resultado de la suma de las palabras gas y ducto), hasta los centros de consumo.