





Los
primeros descubrimientos de yacimientos de gas natural fueron hechos en Irán
entre los años 6000 y 2000 A.C. Estos yacimientos de gas, probablemente encendidos
por primera vez mediante algún relámpago, sirvieron para alimentar los "fuegos
eternos" de los adoradores del fuego de la antigua Persia.
También se menciona el uso del gas natural en China hacia el 900 A.C. Precisamente
en China se reporta la perforación del primer pozo conocido de gas natural de
150 metros de profundidad en el 211 A.C. Los chinos perforaban sus pozos con
varas de bambú y primitivas brocas de percusión, con el propósito expreso de
buscar gas en yacimientos de caliza. Quemaban el gas para secar las rocas de
sal que encontraban entre las capas de caliza.
El gas natural era desconocido en Europa hasta su descubrimiento en Inglaterra
en 1659, e incluso entonces, no se masificó su utilización. La primera utilización
de gas natural en Norteamérica se realizó desde un pozo poco profundo en la
localidad de Fredonia, estado de Nueva York, en 1821. El gas era distribuido
a los consumidores a través de una cañería de plomo de diámetro pequeño, para
cocinar e iluminarse.
A lo largo del siglo 19, el uso del gas natural permaneció localizado porque
no había forma de transportar grandes cantidades de gas a través de largas distancias,
razón por la que el gas natural se mantuvo desplazado del desarrollo industrial
por el carbón y el petróleo.







