El
gas natural se formó hace millones de años cuando una serie de organismos
descompuestos como animales y plantas, quedaron sepultados bajo lodo y arena,
en lo más profundo de antiguos lagos y océanos.
En la medida que se acumulaba lodo, arena y sedimento, se fueron formando
capas de roca a gran profundidad. La presión causada por el peso sobre éstas
capas más el calor de la tierra, transformaron lentamente el material orgánico
en petróleo crudo y en gas natural.
El gas natural se acumula en bolsas entre la porosidad de las rocas subterráneas.
Pero en ocasiones, el gas natural se queda atrapado debajo de la tierra por
rocas sólidas que evitan que el gas fluya, formándose lo que se conoce como
un yacimiento.
Hace miles de años, en Persia, la gente descubrió la existencia de llamas
que salían de la tierra. Estas llamas eran manantiales de fuego. La gente
quedó tan mistificada por las llamas que construyeron un templo a su alrededor,
dónde le rendían culto al fuego.